Al terminar el kínder. Le pedí
a mi papá que me comprara una bicicleta, puesto que con el triciclo que
yo tenía no podía participar en las competencias que realizaban mis vecinos. Al
día siguiente fuimos al centro a comprarla. Recuerdo que habían muchas bicicletas, de distintos precios, tamaños y colores.
Mi papá me dejó elegir
la que yo quisiera. Después de unos minutos logre escoger la que más me había gustado. Mi papá pago, cargo la bicicleta y nos fuimos de ese lugar. Caminamos al estacionamiento
donde mi papá había dejado el carro. Abrió la cajuela y la metió.
Yo estaba ansioso por
llegar a casa. Después de 40 minutos llegamos a nuestro destino. De inmediato
bajamos la bicicleta de la cajuela. Mi papá le puso los pedales. Todo estaba
listo. Solo que había un pequeño problema, no la sabía manejar. Yo pensaba que era lo mismo que un triciclo.
Después de dos raspones
en la rodilla, uno en el brazo y otro en la mano estaba a punto de rendirme. Yo
ya no quería la bicicleta, mi triciclo era lento pero él no me tiraba ni mucho
menos me hacía raspones. Lo seguí intentando, hasta que perdí el control de la
bicicleta me caí y me lastime el brazo. Fui al doctor y me lo tuvieron que
enyesar, estuve un mes y medio sin poder moverlo. Sin triciclo y sin bicicleta.
No podía salir a jugar. Desde la ventana veía como mis vecinos competían, eso me ponía más
triste. Después de que me quitaron el yeso pude volver a intentarlo, esta vez
trataría de hacerlo con calma. Ya que era mejor tardarme un par de horas más a
que me volviera a pasar lo mismo.
Cuando pude manejar la bicicleta sin ningún error, dábamos
vueltas en caravanas de 18 o 20 bicicletas, paseábamos por toda la colonia y
pasábamos por donde los perros te correteaban, se sentía una gran adrenalina porque
pedaleabá a gran velocidad, pasábamos
diario por donde estaban los perros y lo dejamos de hacer cuando un perro mordió
la pierna de un niño.
Un día fui a jugar al parque en mi bicicleta. La descuide
por un momento, me subí a los columpios y la bicicleta desapareció, me la
habían robado. Fue una mala noticia, pero me quede con los buenos momentos que
había vivido en ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario