domingo, 16 de junio de 2013

Campamento inolvidable

                    Campamento inolvidable

 En el mes de junio, la escuela  organizaba un campamento  para los alumnos que cursaban el sexto año de primaria. En  esta ocasión a mi generación le tocaba ir. Sinceramente yo esperaba ese momento con mucha emoción puesto que las generaciones pasadas relataban lo mucho que se divertían  y lo bien que la pasaban.
Un par de meses antes, se organizo una junta para informarles  a los papás en que consistía este campamento, los precios, la fecha  en el que este se realizaría y algunos puntos importantes.
El campamento se realizaría  el 9 de junio del 2006. Una semana antes, yo ya tenía mi maleta preparada. Después de una ansiosa espera, el día llego. La cita era en la escuela, a las 8 de la mañana. Yo llegué a las 7:30, le di mi maleta al chófer para que  la subiera al autobús. Eran las 8:15 y mi amigo Adrián no llegaba, pero después de 10 minutos llegó. Y así el autobús pudo emprender su camino.
Después de tres horas llegamos a nuestro destino, bajaron las maletas y nos llevaron a los dormitorios para que dejáramos nuestras cosas.  Nos llevaron al comedor para que desayunáramos y así pudiera empezar el campamento.
El campamento empezó dando un recorrido, para que conociéramos el lugar y nos platicaran un poco de todas las actividades que realizaríamos. Se organizo una junta donde nos explicaron las reglas que debíamos acatar y que si las desobedecíamos, en ese mismo instante nos regresarían a nuestras casas. Esto sirvió para que nos portáramos bien y no hiciéramos relajo.
El viernes por la noche hicimos una fogata y quemamos bombones. Uno de los encargados  tocaba la guitarra y cantaba canciones, eso amenizaba el momento. Pero en ese instante empezó a llover. Se arruino la noche. Corrimos a los dormitorios, todos estábamos tristes por que se había arruinado ese momento pero los encargados nos animaban diciéndonos que se había arruinado la noche, pero no el campamento, que era hora de dormir por que el sábado nos esperaría un gran día.
Nos despertaron a las 8 de la mañana, nos metimos a bañar, nos vestimos y nos fuimos a desayunar. Las actividades empezaron a las 10 de la mañana, realizamos dos actividades en las que me divertí mucho. Regresamos a los dormitorios para que nos pusiéramos nuestro traje de baño, para que pudiéramos realizar las actividades en la alberca.
El domingo nos regresamos a la escuela. Al llegar, mis papás me estaban esperando, y me recibieron con un fuerte abrazo. Mi papá cargo mi maleta, nos subimos al carro y nos fuimos a la casa. Al día siguiente, en la escuela le contábamos a las generaciones mas pequeñas lo bien que no la habíamos pasado.

     
   



  






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